La Cámara de Comercio de Manizales por Caldas reconoce que garantizar mejores ingresos a los trabajadores es un principio de justicia social para el desarrollo sostenible; sin embargo, un aumento del 23,7 % en el salario mínimo para 2026 podría generar mayores presiones inflacionarias -en un entorno macroeconómico ya con una inflación por encima de la prevista por el Banco de la República-, reducir el poder adquisitivo de los hogares, aumentar eventualmente la pobreza monetaria, elevar los costos empresariales y poner en riesgo la formalidad laboral.
Manizales y su área metropolitana ha logrado avances y recuperaciones relevantes en su mercado laboral. En el tercer trimestre de 2025, registró una tasa de ocupación del 58,1 %, desempleo del 8,2 % e informalidad del 36,2 %, muy por debajo del promedio nacional del 55,4 %, reflejo de un tejido empresarial mayoritariamente formal.
En esta misma zona, el 61 % del empleo es generado por empresas privadas y el 83 % es formal. En este contexto, un incremento salarial de la magnitud del decretado podría frenar la creación de empleo, congelar vacantes o generar ajustes en la ocupación, con mayor impacto en jóvenes y trabajadores de menor calificación.
La Cámara evaluará con la red cameral nacional y Confecámaras, los impactos según el tamaño de las empresas y formulará una batería de propuestas orientadas a fortalecer la formalidad y la productividad, especialmente para apoyar en nuestro territorio a las MyPimes donde se concentrarán las mayores presiones. La Cámara invita a los actores del desarrollo regional a que actuemos con rigor y objetividad, sin demagogia ni populismo, con el fin de mitigar los efectos adversos del aumento decretado reconociendo la importancia del sector empresarial.